16 jul 2013

Angustia.

Se expande poco a poco e inunda todo como el humo de un cigarro en un local. Empieza con oleadas de calor de los ojos a las mejillas y una leve presión en el pecho, justo donde se sitúa el corazón. Sigue con el calor hasta que invade todo el cuerpo, y cuando esta lo suficiente caliente, se extiende en frío. Un frío que quema y provoca el temblor de cada hueso. La presión aumenta, las rodillas fallan. Los parpados arden, el cuerpo tirita y es entonces cuando el grito desgarra. Grito de agonía, cómplice del dolor. Angustia.

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