22 abr 2013
4.
Era una niña alegre, quizás demasiado. No le importaba reir como una loca en cualquier lugar. Siempre sonreía. Aparentemente, no tenía motivos, pero ella sabía bien porque sonreía tanto. Ocurrió un año antes, cuando tenía 3 años. Su madre le había regalado un estuche de pinturas y pinceles, y ella se había enamorado. Era de las pocas cosas que conocía debido a su corta edad, pero le había fascinado. El hecho de poder plasmar sus infantiles ideas en el papel la volvía loca, se pasaba el día entero dibujando y manchando de pintura todo lo que veía. Claro esta,ella quería ser pintora o, por lo menos artista. y durante muchos años, lo intentó.
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