En nuestros sueños, inventamos una vida perfecta. Una vida en la que no sufrimos por amor, que nunca lloramos, que nunca perdemos y que siempre somos valiente. Que tenemos todo lo que queremos.
Yo sueño con que mis enemigos, se vuelvan mis amigos. Sueño en que mis heridas se cierren.
Sueño con un chico a mi lado que me cuide y me agarre fuerte la mano y no me deje caer nunca. Ya tengo el nombre de ese chico escrito en mi corazón desde hace muchos meses. Yo sueño tocar su labios y que sean solo míos. Sueño en que el piense bien lo que está haciendo y se de cuenta que ella es solo una calentura.
Pero también, sueño en sonreír todo el tiempo sin fingir. Y si tengo que sonreír con el o sin el, LO VOY A HACER.
Sueño respirar aire puro, sin humo de cigarrillo ni droga, sin gases tóxicos, sin olor a pudrimiento. Sueño en levantarme un día yno ver noticias de asesinatos y violencia familiar. Sueño en NO VER MAS niños desnutridos en las calles muriéndose de frío. Sueño en que conozcamos todas las curas a enfermedades, y la cura al cambio climático y contaminación.
Soñemos. Soñemos que hace bien. Nada es imposible en los sueños. En ellos, nuestra alegría es LO PRINCIPAL. Todo gira alrededor de nuestra alegría. Pero a veces no coincide la alegría de los demás. Tal vez, tu felicidad les hace mal a las personas que están a tu alrededor. En esas situaciones hay que considerar nuestros sueños. Volverlos a pensar y revisarlos atentamente. Y de ahí, elegir entre tu felicidad y la felicidad de las demás personas.
Pero sueña. Sueña sin límites. Y trata de hacerlos realidad.

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